Síndrome de fatiga crónica, Síndrome de la guerra del golfo y sensibilidad a múltiples químicos.

Estos tres problemas de salud serán tratados en esta publicación por distintas razones. Están conectados mutuamente a una combinación de exposiciones ambientales a toxinas, una respuesta inmunológica apropiada y una predisposición genética. Debido a que los síntomas pueden ser intermitentes y variar de una persona a otra, muchos médicos dudan sobre dar diagnósticos clínicos, y estas enfermedades han pasado por un largo periodo de aceptación por la comunidad médica.

La sensibilidad a múltiples químicos es una enfermedad ambiental en la que las toxinas en el organismo alcanzan un límite peligroso con pocos síntomas menores. Cualquier carga tradicional toxicológica puede ser la última gota que derrame el vaso y desencadene una enorme cantidad de síntomas, comúnmente confundidos con otras enfermedades. Estas circunstancias hacen el diagnóstico muy difícil. El profesional de la salud puede sugerir estrategias de desintoxicación. El uso de tratamiento que eleva el glutatión sin duda es una de las primeras opciones en estos casos.

Un artículo en el American Journal of Medicine escrito por investigadores de la Universidad de Arizona resumió la relación que existe entre la sensibilidad a los químicos y el síndrome de fatiga crónica. Determinaron que cierta sensibilidad a los químicos es un factor relevante en el desarrollo del síndrome de fatiga crónica, que padece alrededor de un 5% de la población de EE.UU. En un 15 al 30% se reporta cierta intolerancia a químicos.

Una publicación titulada “La enfermedad de la guerra del golfo” indica una paradoja política, científica y médica compleja. Publicado por el Instituto de Medicina Molecular de California, hace un enlace entre este problema y el síndrome de fatiga crónica. Hay una incidencia muy alta del síndrome de fatiga crónica en veteranos de la guerra del golfo. Debido a que puede confundirse con otros problemas de salud, hay un riesgo alto de ser mal diagnosticado o no ser diagnosticado del todo.

Científicos en el Centro de Investigación de Amenazas Ambientales en Nueva Jersey han determinado que aunque el síndrome de fatiga crónica y la sensibilidad múltiple a químicos son diagnosticados junto con el síndrome de la guerra del golfo, los síntomas pueden diferir entre los presentados en la población en general. Muchas discrepancias han sido encontradas en parámetros inmunológicos, demográficos y pronósticos.

Desde el punto de vista de las causas, el síndrome de fatiga crónica, también llamado síndrome de disfunción inmune crónica, es menos un problema toxicológico y más un desorden inmunológico. Está clasificado como un síndrome posterior a una infección viral o de otro tipo. La secuencia de causas comúnmente comienza con una enfermedad viral aguda. Esto es usualmente seguido de una respuesta excesiva linfática (glándulas hinchadas o alargamiento del nódulo linfático). Por razones desconocidas, algunas personas desarrollan una respuesta inmunológica y neuroendocrinológica anormal. Esta carencia para pelear con amenazas a la salud combinado con un desbalance en las secreciones hormonales del cuerpo, comienzan a producir los síntomas del síndrome de fatiga crónica.

Los reumatólogos ahora han redefinido el síndrome para ser capaces de diagnosticarlo más precisamente. Está caracterizado por una constante fatiga, dolor musculoesquelético, problemas del sueño y anormalidades psicológicas y cognitivas. Un examen del síndrome de fatiga crónica no existe aún, pero los investigadores están tratando de encontrar los cambios químicos que se llevan a cabo. Un investigador en este grupo es el Dr. Paul Cheney, uno de los primeros médicos en describir el síndrome a finales de los años ochenta. Fundador y director de la Clínica Cheney en Carolina del Norte, su investigación ha significado un avance enorme en la comprensión del síndrome de fatiga crónica. Él cree que aunque el evento inicial puede ser viral, son las anormalidades subsecuentes en la

síntesis de proteínas y producción de enzimas que llevan a una falla en la desintoxicación del hígado y las células.

El Dr. Cheney inicialmente utilizó glutatión oral o inyectable y después utilizó precursores en medicamentos como el NAC, con modestos resultados. Cuando la proteína aislada de suero de leche entró al mercado, muchos pacientes respondieron con resultados extraordinarios.

El reconocido inmunoquímico alemán, el Dr. Wulf Droge, ha acuñado el término “Síndrome de CG bajo” que describe un número de enfermedades asociadas con una baja de cisteína y glutatión. Esto incluye el Síndrome de fatiga crónica, SIDA, ciertos tipos de cáncer, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerativa, traumas mayores, entre otros.

 

 

 

 

¡Nuevo estudio Immunocal en fatiga crónica, del Dr. José Alegre, Hospital Val d’Ebron. Barcelona! – – AYL.TV


 

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